Mañana será demasiado tarde

Hoy me despertó el alba de tu recuerdo

y te juro que hoy no pude esconderlo.

Cada día me ata y me obliga a verlo,

como el primer día en que dejé tu aliento.

Mis ojos están cansados de verte

a través de las paredes de tu fantasma,

que dormita junto a mí sin detenerse

se posa en mi almohada y sólo duerme.

Un murmullo de hojas me dice vuelve

y un suspiro de aire simplemente me detiene,

las caras de la gente se convierten en nada,

mientras tus ojos se cuelan en mi alborada.

Hoy dices que mañana me buscarás,

hoy dices mañana quédate conmigo

y yo no sé qué pensar,

si mañana me refugio en tu abrigo

o el mañana realmente nunca nos llegará.

Desembarco y me dejo llevar por tu vela,

recorro las huellas de versos antiguos,

buscando tu paso en horarios perdidos,

con riesgo en quedarme por siempre en tu olvido.

Recuerda, mañana nunca es para siempre,

y el para siempre por siempre se acaba,

no le dejes todo al encierro del tiempo

o tu jaula acabará con nuestras mañanas.

Hoy dices que mañana me buscarás

hoy dices mañana quédate conmigo

y yo no sé qué pensar,

si mañana me refugio en tu abrigo

o el mañana realmente nunca nos llegará.

Ojalá que cuando vengas a buscarme,

mañana no sea demasiado tarde.

Canto de tritones


Cómo no enamorarme de ti,

si conoces cada uno de mis espacios,

cada uno de mis vicios,

cada parte de mis pensamientos.

Cómo no enamorarme de ti,

si tus ojos pasean por mis mañanas

cada día que me levanto

con tu reflejo en el espejo.

Cómo no quieres que te piense,

si tu sonrisa ilumina mis noches,

si tu boca de dulce rocío

roza la mía creando un suspiro.

No habrá pelea de tritones

ni espacios vacíos

si tú sigues conmigo,

sólo habrá guerra de piernas

y un corazón inmigrante

que se refugie en tu ombligo.

Cómo no enamorarme de ti,

si eres la aurora de mi alma,

si naufragas junto a mi pecho

y lo llenas de licores de besos.

Dime tan sólo cómo dejar de verte

cuando llenas mi vacío con tu mirada,

cuando tomas dulcemente de mi mano

y nos vamos caminando en la alborada.

Amor mío, no pretendas que te olvide

y no me pidas que te deje,

que no habrá mayor felicidad

que tu mano sobre la mía

navegando en una eterna libertad.

No habrá peleas de tritones

ni espacios vacíos

si tú sigues conmigo,

sólo habrá guerra de piernas

y un corazón inmigrante

que se refugie en tu ombligo.